Las peores contraseñas de la red

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Escoge bien tu contraseñaSe acaba de hacer público el listado con las contraseñas más vulnerables que utilizamos para proteger nuestra identidad en nuestros perfiles personales.

Estas contraseñas se consideran demasiado comunes, y por increíble que parezca, este sigue siendo un aspecto de la seguridad que no solemos tener en cuenta a la hora de crearlas.Y no estamos hablando de las que podría adivinar cualquiera que tuviese acceso a nuestros datos personales más básicos como nombre o fecha y lugar de nacimientos, que están entre las primeras que buscan los hackers para acceder a una cuenta, sino de contraseñas cuya simplicidad raya en lo absurdo.

La tendencia no parece haber cambiado mucho desde que se publicara la lista del año 2011 con las “peores” contraseñas que publica SplashData. Por increíble que parezca, contraseñas como “123456” o “password” siguen ocupando los primeros puestos de este ranking.

Esas dos claves son las primeras, y se mantienen año tras año, pero es que en tercera posición no encontramos con una un poco más “complicada”, de esas que tenemos que introducir cuando, por obligación, se nos pide que tenga al menos ocho caracteres. La fórmula es: “12345678”. Sin las comillas, claro.

¿Y el resto de la lista? Pues tanto o más fáciles: “111111”, “123abc”, “iloveyou”, “welcome”, etc.

La creación de contraseñas complejas es uno de los consejos que más se repiten por parte de los profesionales de la seguridad en Internet, y eso es porque se sigue obviando este primer paso fundamental. De nada nos servirá tener instalado un programa antivirus si cualquiera puede acceder a nuestras cuentas probando cualquiera de las contraseñas que aparecen en esta lista.

Los estudios sobre seguridad en la red aseguran que una cuarta parte de los usuarios han recibido notificaciones instándoles a cambiar su contraseña porque se ha detectado un intento de acceder a su cuenta de manera fraudulenta. También ese asegura que la mitad de los usuarios no utiliza contraseñas complejas tal y como se aconseja para no ver comprometida su seguridad.

Hay que recordar que una contraseña fuerte debe combinar —siempre que sea posible— letras, números, símbolos, mayúsculas, minúsculas e, incluso, frases. También hay que tener en cuenta que una contraseña segura debe tener, al menos, ocho caracteres y/o dígitos. Además está el hecho de que casi todo el mundo utiliza la misma contraseña para acceder a su cuenta bancaria, sus redes sociales o su correo personal, con el objetivo de no olvidarla.

Es comprensible que hagamos esto con el objetivo de no olvidarla, y ese es el motivo de que compongamos nuestra contraseña con datos que nos sean fáciles de recordar, pero esa facilidad se convierte en una debilidad ante los ataques que vulneran nuestra intimidad en Internet. Lógicamente, si alguien descubre la contraseña de nuestro correo, inmediatamente intentará usarla para acceder a todas nuestras cuentas, pues es muy probable que hayamos cometido ese clásico error.

Si queremos una contraseña robusta pero a la vez “inolvidable”, podemos usar datos personales pero combinándolos en un orden aparentemente ilógico, por ejemplo, el nombre de nuestra mascota con la fecha de nacimiento de un hijo, incluso cambiando el orden los números y letras: “perrito20101975” será más fácil de adivinar que “Pe20RRi1975To10”.

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Sobre el Autor

Alejandro es técnico micro-informático, experto en seguridad de las TIC y apasionado de la tecnología. Colabora habitualmente en diferentes publicaciones de seguridad, software y análisis de hardware entusiasta.

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